
Marjane, la niña protagonista es testigo de los cambios políticos de un país que se desangra en cruentas revoluciones anti shaistas, guerras con su vecino Irak y la brutal represión de gobiernos dictatoriales. Marjane no es una niña cualquiera, ha nacido en un hogar intelectual de la resistencia, con la figura del abuelo y los tíos muertos por la represión. Ella crece entre la rebeldía de la época, el punk y el heavy metal y con una actitud de no callar nada, lo cual la lleva a que sus padres la envíen a Viena, donde pasa buena parte de su adolescencia para regresar a su país y verlo hundido en el fundamentalismo religioso aún mas radical que el que dejó al irse.
Buena dosis de humor y melancolía en una película imperdible que después de su éxito en Cannes esperamos sea la ganadora a mejor película animada en la entrega de los Oscar, eso si “Ratatouille” no le roba la estatuilla.